Narra Justin.
Baje lentamente las escaleras de la escuela con mis libros de Química, Matemáticas y
Física. Con mi mochila colgando de un hombro, mi nueva gorra de Dallas y ropa casual; me dirigí hacía mi taquilla. Deje los tres libros y sonreí. Al fin esta mierda a lo que llaman escuela terminaría. Vacaciones; eso era lo mío. Chicas en bikini, sin padres, playa y una gran bolsa de patatas frente al televisor. Cogí el libro de Biología; mi última clase de este año.
-¡Bieber! - gritó un voz femenina.
-¿Qué, que…? - Dije despertando de mis pensamientos - Ah, eres tú.
-Sí, soy yo - Respondió con el mismo tono que yo le respondí - Vine a decirte que Brandon quiere hablar contigo.
-Escucha ________… ¿No crees que tienes que dejar de ser mensajera de tu hermano?
-Escucha, Bieber…- dijo irritada - No tengo tiempo para escuchar tus consejos estúpidos. Solo ve con Brandon.
-No.- sonreí - Tengo clases; lo cual es mucho más importante que hablar ‘estupideces’ con tu hermano.
Me di media vuelta dándole la espalda a _______. Suspire y empecé a caminar tranquilamente hacía la sala de Biología. No podía parar de pensar en ella. Era diferente a todas las demás, quizás fuera una creída pero era extremadamente preciosa. Nunca entendí el odio que me tenia, pero algún día conseguiré que salga conmigo. Pasé la hora de biología jugando en mi teléfono móvil sin preocuparme por el trabajo.
-Señor Bieber - dijo el profesor, irrumpiendo en mis pensamientos - ¿Ya termino el trabajo?
-No -me reí - No lo terminare, la clase se acaba en dos minutos.
-¡Oh, no se preocupe! Irá a mi casa a terminar el trabajo. A usted el tiempo le sobra. Le quiero ver a las 17:00 en mi casa, no falte.
-Maldito cabrón - musité.
-¡Bieber! - gritó - la dirección.
Me dio un papel escrito con muy mala letra (que manía tendrían los profesores en escribir tan mal)
Al terminar la clase, me dirigí hacia mi casa, como de costumbre mi madre no estaba y me dejo una nota; “Justin, hoy tengo un caso bastante importante, no me esperes a cenar. Te he dejado dinero, por si vas a salir, llévate las llaves. Te quiero. –Mama.”
No me sorprendió que hoy tampoco viniera a cenar, llevaba dos semanas sin hacerlo. Subí a cambiarme de ropa, tenía que ir a hacer el estúpido trabajo. Estuve andando mucho rato, hasta llegar a su casa. Al fin, toque el timbre dos veces; y espere a que mi profesor me abriera. El profesor Miguel era algo estricto, nunca le caí bien… Es decir, a ningún profesor le caigo bien. Al ver que nadie abría suspire aliviado y me di la vuelta, dándole gracias a Dios por no hacerme terminar el trabajo de clases.
-¿Tu? - Escuche que gritaron -¿Qué mierdas haces aquí?
Esa voz chillona, no podía ser ella. Era _______. ¿Qué mierdas hacía ella aquí? Torcí mis ojos. Es solo una chica que se cree superior a todos. Con su ropa de marca, su cabello natural castaño rojizo oscuro largo y ondulado, su sonrisa, sus ojos… Incluso como olía, hacían que cualquier hombre se muriera por ella.
-Vengo a terminar algo que no hice en clase - hice una mueca - ¿Qué haces tú aquí?
-Vivo aquí, inútil.
-¿Eres hija de…?
-Hola, Justin - dijo interrumpiéndome mi profesor, quien apareció detrás de _______ - ¿Os conoceis?
-Si. - me falto añadir el "desgraciadamente"
Abrieron la puerta, pase confundido. ¿_______ era hija del profesor? Como sea, su casa era grande en comparación de la mía..
-_______ te enseñara la sala; donde harás los deberes y lo que tienes que copiar.
-Sí, papa - Dijo irritada - Vamos Justin…Te enseñaré la sala, y te traigo tus apuntes.
_______ hizo una seña de que la siguiera; así que lo hice. Me llevo a una sala que tenía un piano; una mesa; un sillón de piel y una televisión plasma. Me senté en el sillón de un salto y agarre el mando a distancia con mi mano izquierda; lo encendí.
-Apaga eso - Grito _______ - Toma tus estúpidos apuntes y haz lo que tengas que hacer.
-Vamos, cariño - sonreí - Yo se que te gusto.

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