viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 7



Narras tú. 

Me quede petrificada. Mis manos, aun sostenían su teléfono, y temblaban solas. No tenía que haberle cogido el teléfono. Ni un día. No llevaba ni un día, y ya estaba arrepentida. Arrepentida de estar con él, de mostrarle mi afecto… Arrepentida de confiar en él.

Justin tenía varios mensajes de texto, de una tal Caitlin. Tan solo con leer uno, ya sabía de qué iba esto. En el mensaje ponía lo siguiente:
“Yo también te echo mucho de menos. Pero tranquilo, ya queda poco y por fin nos volveremos a ver.”

Deje el móvil en la mesa, y me levanté alejándome de la cocina hasta llegar a la puerta.
Me daba igual todo en ese momento. Ni si quiera sabia como iba a reaccionar, cuando me mirara. Note como empezaron a bajar lágrimas por mi cara. Y en ese instante él se giro. Al verme, sonrió y empezó a acercar-se a mi.

-Cariño, ¿aun lloras por lo de tu abuela? – vi que tenía intención de abrazarme, y en ese momento no quería ni que me tocara.

-No te acerques. – dije seca.

-_______, ¿Qué te pasa? Si es una broma déjalo estar. – dijo apoyándose en la pared.

-¿Para ti todo es una broma, o qué? – Me costaba hablar, tenía la garganta seca – No me pensaba que fueras así.

-¿A qué te refieres?

- me reí – Vamos Justin, no te hagas el ingenuo. Ya has jugado conmigo. Así que déjalo estar.

-________, te repito; Si esto es una broma o un juego tuyo déjalo estar. Porque no tiene gracia. – dijo acercándose a mí.

-¡TE HE DICHO QUE NO TE ACERQUES! – Grite – olvídame.

-¿Me puedes explicar al menos, que he hecho? – realmente no lo sabía. Se notaba.

-Pensé… pensé que serias diferente. Pero veo que no. Que sigues siendo la misma persona que hace 5 años. – no lo pude evitar, y empecé a llorar – Pensé que esto funcionaria, pero me equivoque.

Me dirigí hacia la puerta. Tenía la intención de irme, pero Justin me agarro del brazo.

-¿Te das cuenta, de que estas rompiendo conmigo, y ni si quiera sé el porqué? – tenía los ojos rojos, me sentía mal porque veía que el también iba a llorar - ¡Si ni si quiera estamos saliendo! ¿Te das cuenta que es estúpido?

Me solté bruscamente de él, y abrí la puerta.

-Tienes razón. Es estúpido. Es estúpido que llegara a pensar que me querías. – Justin me miraba sorprendido - ¿Te parece estúpido, que hubiera empezado a quererte? Porque ahora mismo, a mi sí.

En ese momento, Justin agacho la cabeza. Me odiaba a mí misma, porque sabía que le estaba haciendo daño.

-________, - dijo lentamente - ¿Me puedes decir que he hecho?

-Ah, ¿que no lo sabes? – Pregunté irónicamente- Pues no sé, pregúntaselo a Caitlin.

Cuando escucho ese nombre, Justin se sorprendió.

-¿A quién? – dijo mirándome.

-Tú sabrás quien es. Ya que os enviáis tantos mensajes. – Solté una risa ahogada - ---

-¿Ahora me vas a decir que no es lo que parece, no? Pues ahórratelo.

-Es que no es lo que parece… Te estás precipitando,_______ - dijo pasándose la mano por el pelo.

-Olvídame, Justin. No hay explicación, que ahora mismo me sirva.

Me fui. Justin aun estaba diciendo algo, pero no le escuché. Empecé a correr, sin saber donde iba. Aun llovía, y no llevaba ningún paraguas, ni la ropa adecuada. Me sentía estúpida y inútil a la vez. Ni si quiera le había dejado explicarse. Nunca me había sentido tan mal, como en ese instante. Sufrir por amor, era algo que no me preocupaba, porque pensé que nunca lo sentiría. Me equivoqué. Acostumbraba a ser yo, la que jugaba con los tíos. Pero esta vez, yo era la otra parte. Esta vez, habían jugado conmigo.

Corría sin saber donde iba, hasta que me di cuenta de que me perdí. Esa parte de la ciudad no la conocía, y precisamente no era pequeña. Me senté en un banco que vi, estaba mojado pero me daba igual. Aun llovía, y yo tenía frio. Pensé que había sido el mejor día de mi vida; dije en voz alta. No sabía qué era lo peor, si haberle hecho sentir mal, o que aun le quería pese lo que me había hecho. No podía evitar llorar, al recordar su imagen. Vaya pintas debo llevar; pensé. Apoye mi cabeza sobre mis manos, y empecé a recordar todo lo que había pasado esa tarde. Nunca lo olvidare este día; pensé. El día donde alcancé mi máxima felicidad, pero la realidad me lo destrozo. De repente escuché unas risas detrás de mí.

Narra Justin.

No me había dejado explicárselo. Cogí mi móvil, y mire los mensajes. Tenía razón, eran todos de Caitlin, pero estaba equivocada. Caitlin, era mi prima. Vivía en Canadá, e iba a venir a visitarnos la semana que viene. Era como una hermana para mí y a la vez como mi mejor amiga, básicamente porque nos habíamos criado juntos. Debido al trabajo de mi madre y mi padre, casi nunca tenían tiempo libre, así que Selena y yo pasábamos el día en casa de nuestra tía, es decir con Caitlin.

Esto es estúpido; pensé. Cogí mi móvil, y lo estampe contra la mesa. Me daba igual todo. La quería a ella, y la había perdido. Me sentía estúpido. Sabía que la quería pero en ese momento me di cuenta, de que la quería mucho más de lo que me pensaba.

Decidí ir a buscarla. Ella era mi principal preocupación en ese momento. Me vestí, y salí a la calle. Aun llovía, así que cogí el paraguas, y fui en su busca. Eran las 21:30, y ya estaba todo muy oscuro. Me dirigí al centro de recreativos, porque vi que ella se fue corriendo hacia esa dirección. Nunca me perdonaría, si le llegara hacer daño. Y en ese momento, no me podía quitar su imagen llorando, de mi cabeza. Te voy a recuperar,________; pensé.

Narras tú.

Escuché unas risas detrás de mí y me gire. Estaba delante de un centro de recreativos, y había mucha gente de mi edad. Vi a un grupito que me miraba y me señalaban. Eran 2 chicos, y 4 chicas. Putas; pensé sin poder evitarlo. No había caído, en que aun iba con la camiseta de Justin. Seria por las pintas que llevaba, por eso me están mirando; pensé. Me levanté, para irme de allí. Empecé a andar, sin saber donde iba, porque estaba perdida.

-Eh, ¡tú! – Grito una voz – ¡Si tú!

Me gire llevándome la mano al pecho.

-¿Yo? – pregunté desconcertada.

No sabía quién era. No lo había visto nunca, en mi vida. No era ninguno de los del grupo que estaban delante de los recreativos.

-Perdona, es que te he visto y… pensaba que te conocía. – dijo el chico.

Era alto. Debía tener unos 17 años. Era moreno, con los ojos claros. Es guapo; pensé. Pero en ese momento no tenía en mente, otro que no fuera Justin. Tampoco estaba de humor, así que quería irme.

-No, te equivocas – sonreí – me tengo que ir.

El chico me cogió de la mano, evitando que me fuera.

-¿Por qué no te vienes con unos amigos? Vamos a pasarlo bien. – dijo sin soltarme.

-No gracias, tengo prisa – tenía miedo. Me di cuenta que el chico no estaba en condiciones, cuando me fije que tenía los ojos rojos. Me solté de él, pero me cogió por la cintura.

-Vamos preciosa, nos divertiremos. – me agarraba fuerte, y no podía escaparme. Así que le di un bofetón.

-¡Te he dicho que no! – grite.

La expresión del chico cambio. Ahora sonreía irónicamente.
-¿Me has pegado? – Rió – Me has pegado…

Empecé a correr, pero me cogió y me tiro al suelo. Me salía sangre del labio. Tenía miedo, y me encontraba sola. La calle estaba oscura, y no pasaba nadie.

-Para, por favor. No me hagas daño. – sollocé.

-¡Que te calles! Conmigo no se juega, bonita - el chico empezó a reír

Me dio una patada en la barriga, y no pude moverme. Me dolía todo el cuerpo. No tenía ni fuerzas para gritar. ¿Aquí? ¿Aquí se acaba todo?; pensé.

Narra Justin. 

Al fin llegué a los recreativos. No estaba. Vi que Ryan estaba allí, junto con Chaz, Blair, Sara y dos chicas más. Me acerque a ellos, a ver si habían visto a ________.

-¿Tío tu los planes te los pasas por donde yo sé, no? – dijo Ryan al verme.

-Tiene razón. Queríamos ver a tu novia – dijo irónicamente, Blair.

-No hemos podido, lo siento tío – dije, ignorando a Blair. - ¿Habéis visto a una chica morena?

- Eh, si. Creo que se ha ido por allí. – Dijo Chaz – un tío del curso superior la ha seguido. ¿Por?

-¿Curso Superior? – dije alterado - ¿Quién era?

-Creo que era… Jonny.

Tire el paraguas al suelo, y corrí hacia donde me había señalado Chaz. Jonny era un capullo del curso superior. Tiene problemas serios, incluso ha estado en un reformatorio. Escuché como Ryan, me grito algo. Me temía lo peor para _______, viniendo de Jonny, así que le ignore. En ese instante, _______ me importaba más que mi propia vida.

Escuché un grito, era su voz.

-¡Que te calles! – escuché que gritaba una voz masculina. Sin duda, era él.

Llegué a la calle, donde sucedía la acción. Al ver la imagen, la rabia invadió mi cuerpo y no pude evitar nada de lo que sucedió.

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