Narras tú.
Todas esas preocupaciones preguntas e inconvenientes, desaparecieron cuando nuestros labios cortaron la cortina de agua que caía sobre nuestro. Todo aquello que sufrí en un pasado, quedo en un rincón oscuro. Ya nada me importaba. Me separé de él, aunque me costo. Mi respiración estaba acompasada con los latidos de su corazón, era algo extraño, pero agradable a la vez. Los dos sonreíamos, como perfectos bobos, sin saber qué hacer. Sin decir nada, Justin me cogió el paraguas de la mano y lo abrió. Me acercó a el, para que no me mojara (cosa que era inútil, porque ya lo estaba) Me arrapé a él, y nos pusimos en marcha otra vez. Sin decir nada. En ese momento, sobraban las palabras.
Narra Justin.
No mentiría si dijera que esos minutos fueron los mejores de mi vida. Mi vida ahora giraba en torno a ella. De reojo mire a _______ y vi que sonreía. Eso me hizo feliz. Todo, lo relacionado con ella me hacia feliz.
-Justin, estamos empapados. Nos cojera una hipotermia o algo – dijo mirándose la ropa mojada.
-¿Quieres que vayamos a cambiarnos? – le dije pasando lentamente dedos mis dedos entre su pelo.
-¿Y tus amigos? ¿Qué dirán?
-Tranquila, me invento algo. Confía en mí.
Saqué el móvil de mi bolsillo, y llamé a Ryan, pero no lo cogía. A si que le envié un whatsapp; “Tío, me ha salido un imprevisto. Ni ________, ni yo podemos ir al centro. Mejor quedamos mañana. Responde."
Guardé el móvil, y le di un beso a ______. Era única. Por cada sonrisa que me regalaba, yo me sentía la persona más afortunada de todo el planeta.
-¿Ya está? ¿Qué le has dicho? – preguntó indecisa.
-¿Te importa mucho, que te lleguen a aceptar? ¿No? – Me reí – Le he dicho que no podemos ir, que nos ha surgido un problema.
- Ha sido culpa tuya – murmuro – si no me hubieras quitado el paraguas, estaríamos allí.
Con el paraguas en mano, me acerque a ella y la cogí por la cintura.
-No me arrepiento de haberte quitado el paraguas, al contrario. Me alegro – le susurré.
Sonrío, y me abrazo. Con estos pequeños detalles, me alegraba el día, el mes y el año. Ella era la única, capaz de hacerlo.
Andamos hasta llegar a nuestras casas. No quería despedirme de ella. Pero lo tenía que hacer. Iba a hacerlo, cuando ella me dijo:
-No te rías, pero me he dejado las llaves dentro en casa.
Empecé a bailar mentalmente, que feliz estaba. Intente esconder la euforia, y me puse serio aunque me costo.
-Pues ven a casa. No hay nadie, mi madre está trabajando, y mi padre de viaje de negocios. Solo esta Selena.
- ¿Quién es Selena? – pregunto desconfiada.
- Es mi hermana mayor – me reí – vamos, ven.
Entramos dentro. Selena no estaba, me había dejado una nota. En mi familia eran típicas las notas. La nota decía esto: “Justin, he ido a casa de Ari. Voy a quedarme a dormir allí. Mama ya lo sabe, bueno eso creo. Intenta no quemar la casa”
-¿Qué pasa? – preguntó (Tu Nombre) sin mirarme
- Nada, Selena se ha ido a dormir a casa de una amiga.
Pude notar como _______ se ponía tensa. Me miraba seria, como nerviosa.
-¿Estamos solos? – se puso roja.
– Estamos solos – me acerque a ella y la abracé.

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