viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 9




Narras tú. 

Me besó. Me quedé estirada encima de él. No quería despegarme, ni si quiera se me paso por la mente. Sentía los latidos de su corazón, y estos iban muy rápido. Estaba a gusto con él. Era el único chico que me hacía sentir especial.

-Justin, ¿con cuantas chicas has estado? – pregunté, aún abrazada a él.

-Emm… ¿Más de 50? – dijo, mirándome. – no, es broma. Con 4 o 5. ¿Por?

¿4 o 5? Seguramente, ni se acordara del nombre; pensé.

-Por saber – dije seca.

Me levanté de encima suyo, pero me volvió a atraer hacia él.

-Pero tú, eres la mejor de todas. – Dijo, acariciándome la cara – te lo aseguro.

Me coloqué a centímetros de su cara. Justin me cogió por la cintura, y yo no puede evitar volver a caer en la tentación de probar sus labios. En ese momento, mi vida sufría una sobredosis de felicidad.

-Me gustaría quedarme todo el día así, pero no es posible – levanté mi cabeza, de encima su pecho mostrándole así, la gran sonrisa que invadía mi cara – Tengo que comer algo.

Me levanté, y él hizo lo mismo. Me senté en una de las sillas que había en el jardín, junto a la mesa donde había dejado la pizza. Justin hizo lo mismo.

-¿Y tu madre? – pregunto, abriendo la caja de la pizza.

- Trabajando, eso creo. – Le quité el trozo de pizza, que se había cogido - ¿Y la tuya?

- Trabajando – se rio – como siempre.

Al hablar de su madre, vi que a Justin le cambio la expresión. Comprendí que su relación no era la que él deseaba. No sabía que contestarle, así que solamente me quede en silencio.

-Esta tarde, voy a ir con Ryan y los demás – dijo, cambiando de tema – Quiero que vengas.

-¿Estaré contigo? – pregunté, haciéndome la tonta.

-Siempre – se levanto de su silla, dándome su mano para que yo hiciera lo mismo – Nunca lo dudes.

Creo que toqué su fibra sensible con el tema de su madre, así que me limite a abrazarle en silencio.

-¿No les importara, que alguien nuevo vaya con ellos? – pregunté, indecisa.

-Tú tranquila. – me sonrió – confía en mí.

Recogimos la mesa, y llevamos las sobras de la pizza a la cocina. Tenía un dilema en mi cabeza. Como cualquier chica de mi edad, no sabía que ponerme.

-Justin… - dije, entrelazando mis manos por detrás de su cuello - ¿Qué me pongo?

Justin se empezó a reír, por lo alto.

-¿En serio? – me miraba, sorprendido - ______, ponte cualquier chorrada. Estarás guapa igual.

-Ya, seguro. – Le di un leve beso en los labios, y subí a mi habitación – pásame a buscar.

-Te paso a buscar de aquí 30 minutos, no tardes si puede ser – vi que cogía su ropa, y se ponía su camiseta – mañana te traeré el bañador.

Escuche como cerró la puerta. Me encerré en mi habitación, y busque que ponerme. Estaba segura que en su pandillita, habría las típicas chicas que el primer día te miran con mala cara. Y lo sé, por experiencias vividas. Después de 15 minutos, andando en bragas por mi habitación decidí que ponerme (http://www.polyvore.com/blue_more/set?id=40550499 )

Decidí no coger ni bolso, ni nada. Tampoco lo necesitaría. Me puse los pendientes y me eche unas gotas de colonia y baje abajo para calzarme mis converse.
Cogí las llaves, y en vez de quedarme en casa, salí a fuera a esperar a Justin.

Me senté en frente de la acera de su casa. Vi como se abría la puerta, y salía él. Era increíblemente guapo. Al verme sonrió, y me guiño un ojo. Como siempre, me enamoraba su estilo de ropa. Llevaba una camiseta negra con el cuello de pico junto a unos pantalones tejanos, y sus inseparables supra. Sinceramente, era como un dios. La perfección, era su segundo nombre.

-¿Lista? – dijo pasándose la mano por el pelo.

Yo aun seguía embobada mirándole. No me había dado cuenta.

-Eh, si. Claro – me levanté del suelo y empezamos a andar - ¿Dónde vamos?

-Ryan me ha dicho que nos esperaban en la plaza. No sé qué vamos a hacer. – Me cogió de la mano, mirándome - ¿Te importa que te coja de la mano?

Noté que me ponía roja, mientras Justin me miraba.

-¿Por qué me ha de importar? – Intenté sonar despreocupada - ¿Te importa a ti?

-No. – se rió – Oye, prométeme una cosa.

-Te prometo una cosa – reí

-Hay una chica, que es muy… no sé cómo definirla. – Dijo serio – intenta no hacerle caso.

Me estremecí. ¿Una chica?

-¿Por qué? ¿Qué le pasa? – Me empecé a preocupar - ¿Cómo se llama?

-Tranquila – se paro, mirándome – No le pasa nada. Solo que conmigo se comporta de manera extraña, y sus comentarios no siempre son los mejor.

-¿Ha sido pareja tuya? –pregunté deseando, que me dijera que no.

-No. – Me acaricio la cara, mirándome fijamente – solo prométeme, que no le vas a hacer caso.

-Te lo prometo. – le sonreí, aliviada.

Volvimos a andar, hasta llegar a la plaza. Vimos de lejos a una pandilla de nuestra edad. Cuando los vi, enseguida los reconocí. Eran los que estaban enfrente de los recreativos el día que Justin y yo nos peleamos.

-¿Quién es? – Pregunté en un susurro a Justin – me refiero a la chica.

-La rubia. – dijo con disimulo.

Llegamos hacia donde estaban ellos y Justin les saludo sin soltarme la mano. Me fije en la chica rubia. Me miraba con cara de asco. Le dedique una sonrisa, pero me la ignoro.

-Chicos esta es, ________. –Justin me los fue presentando uno a uno.

En total eran 5. Ryan, Chaz, Sarah, Maria, Jasmine, y la rubia era Blair.
Eran todos muy simpáticos. Mantuve una larga conversación con Ryan y Chaz sobre los defectos de Justin. De las chicas, Jasmine y Maria eran las más simpáticas. En cambio Blair y Sarah, solo se dedicaron a mirarme mal y hablar entre ellas. En ningún momento Justin me soltó la mano. De vez en cuando me miraba, y me guiñaba el ojo o simplemente me sonreía.

-Tío, ya tenemos preparadas las cosas para la acampada de mañana. – dijo Ryan, dirigiéndose a Justin. – Si ______ quiere, puede venir.

-No creo que deba venir, teniendo en cuenta que la acampada siempre hemos sido los mismos. – Dijo Blair, mirándome con desprecio - ¿A caso la conocemos?

-Nadie te ha pedido la opinión – dijo Justin, sin mirarla a la cara.

-No le hagas caso, _______ .Estaría genial que pudieras venir. – Me dijo Ryan – A demás, Justin quiere y los demás también, exceptuando a Blair también. ¿Verdad?

-Claro – dijo Chaz.

-Me encantaría que vinieras – dijo Maria.

-Exijo que vengas – me obligo Jasmine

Sarah no contesto. Seguramente era la marioneta de Blair.

Mire a Justin de reojo, y me di cuenta que miraba al suelo. Estaba incomodo.

-Claro que me gustaría. – Dije, sonriendo a Blair – así os conoceré mejor.

Apreté la mano de Justin, para que me mirara.

-Sonríe – susurré.

Me hizo caso, y me dedico una de sus mejor sonrisas.

Pasamos la tarde hablando sobre la acampada de mañana. Todo fue muy bien, incluso mejor de lo que esperaba. Todo consistía en ignorar a Blair, y fue lo que hice.

-Yo me voy, mi madre me ha dicho que si hoy no llego antes de las 19:00 que me olvide de salir el resto del verano – dijo Chaz.

Todos nos reímos.

-Mañana quedamos donde siempre, intenta no dormirte como la última vez – le dijo Ryan.

-Me voy contigo – dijo Jasmine. Se giro para mirarme – Encantada de conocerte,
_______. Eres un encanto de persona.

Se acercó a mí y me dio un abrazo.

-Muchas gracias – dije, devolviéndole el abrazo.

-¿Vamos? – le preguntó Chaz.

Vimos que se alejaron, hasta que los perdimos de vista. Pensaba que eran pareja, pero no. Más tarde me di cuenta, que la única pareja que había en el grupo eran Ryan y María. Despues de que se fueran Chaz y Jasmine, Blair y su “mascota” hicieron lo mismo.

Blair se despidió de todos, menos de mi. Solo me dedico una sonrisa irónica. Sarah, no iba a ser menos que su “ama”, e hizo lo mismo.

Patética; pensé.

Nos quedamos Justin, María, Ryan y yo. Tenía la intención de irme, cuando Ryan rompió el silencio.

-El centro comercial aun no ha cerrado. – Miro a Justin - ¿Por qué no vamos a comprar cosas para mañana, y de paso cenamos allí?

-A mi me parece bien – le contesto María.

Justin me miro, con cara de ¿Te apetece ir?

-Claro, porque no – sonreí.

-¡PUES VAAAAAAAMOS! – soltó eufórico.

Nos dirigimos hacia el centro comercial. Justin hablaba con Ryan, cuando María se acerco a mi.

-Oye, intenta ignorar a Blair. Todos lo hacemos.

Le sonreí. Era muy simpática, junto con Jasmine era la que mejor me caía. Tenia los ojos azules, y una larga melena rubia. Era guapísima.

-Lo intentaré – dije, sin demasiado entusiasmo - ¿Siempre es así de egocéntrica?

-Bastante. Encima, es rubia de bote. – se burlo – pero es un secreto.

Empecé a reír. En el poco tiempo que tuve para conocer a María, me di cuenta que se iba a convertir en alguien de mi confianza.

Llegamos al centro comercial. Era el más grande la ciudad.

-Nosotros vamos a comprar una cosa – dijo Justin, mirando a Ryan.

-Voy contigo – le dije.

-No. Tú ve con María a buscar un sitio donde cenar. – me sonrió – luego nos veremos.

Justin me ocultaba algo, y quería saber que era. María y yo, fuimos a la planta superior a buscar un sitio barato, donde poder cenar.

-¿Cuánto llevas saliendo con Ryan? – le pregunté. Me picaba la curiosidad.

-Dos años – me miro - ¿Y tú con Justin?

-No… Justin y yo no somos pareja – sonreí.

Y era verdad. Justin y yo, no éramos pareja. Ni él me lo menciono, ni yo se lo mencione a él. Nunca lo habíamos “oficializado”.

-¿Te parece bien aquí? - dijo, señalando el “Pans and Company”

-Sí.

Saqué mi móvil y envié un mensaje a mi madre:
“Mamá voy a cenar con unos amigos. A las 21:00 estoy en casa. Ya te traeré yo la cena. Te quiero”

Nos sentamos enfrente del Pans, a esperar a Ryan y Justin.

-Nunca había visto a Justin, tan feliz con una chica. – Dijo mirándome – Eres especial para él, créeme. Y eso que ni siquiera sois pareja.

No le conteste. Me limite a sonreír como una estúpida.

Vimos a Ryan y Justin, venir hacia nosotras. Pero iban sin bolsas.

-Justin se acerco a mí y me dio un beso en la mejilla, cogiéndome la mano.

-¿No habéis comprado nada? – dije, mirándole las manos vacías.

Justin miro a Ryan, sin saber que contestar.

-Eh… Sí, claro que hemos comprado. Nos hemos encontrado a mi madre y se lo he dejado. Ella lo llevara a casa. – contesto Ryan, mirándome.

María le miro con cara de ¿en serio? Y él, le hizo un gesto de que después se lo explicaría.

Cenamos en Pans. Pedí la cena para mi madre de paso, así no tenia que cocinar.
Cada segundo que pasaba, me encontraba más a gusto. Ryan y María me habían aceptado en el grupo, al igual que Chaz y Jasmine. La opinión de Blair i Sarah me daba igual.

-Me tengo que ir – dije, levantándome.
Justin se levanto conmigo.

-No hace falta que me acompañes – solté una risa, irónica – me sé el camino.

-No me vas a hacer cambiar de opinión – dijo, sin hacerme caso – Vamos.

-Encantada de haberos conocido – me despedí de Ryan y María.

-Igualmente. Toma – María me dio una servilleta, con algo apuntado – es mi número de teléfono.
Guarde la servilleta en mi bolsillo, y nos fuimos.

Al salir a la calle, Justin me paso el brazo por el hombro y yo me apoye en el.

-Son todos muy simpáticos – dije, cogiéndole por la cintura.

-¿Todos? – la ironía invadía su voz.

-Ya me entiendes – reí.

-Mañana te pasaré a buscar a la doce. Siempre vamos a comer a casa de Ryan antes
de ir a acampar.

-¿Dónde acampáis? – suponía que sería en la montaña.

-En la playa – me miro, riendo - ¿No hace falta que te diga que has de traer no?

Llegamos a mi casa. Justin se despidió de mi con uno de sus fantásticos besos. Dejándome a mí, atontada.

-Hasta mañana – susurré.

Entre a casa, mi madre aun no había llegado. Deje la bolsa del Pans, en la encimera. Justo allí entro mi madre.

-¿Tu no estabas fuera? – preguntó al verme.

-He llegado antes – le di la bolsa – toma, he pensado que no hacía falta que cocinaras.

-Gracias cielo – se sentó en la mesa, y yo lo hice con ella.

-¿Qué tal el día? – me preocupe por ella.

-Bastante bien. – cortó un trozo de bocadillo - ¿Y el tuyo?

-Perfecto – sonreí - Mamá, unos amigos me han propuesto ir de acampada mañana.
¿Te parece bien?

-¿Acampada? – Se lo pensó un rato – Esta bien. Solo si me prometes que me mandaras un mensaje cada 5 horas.

-Hecho – reí – Voy a preparar las cosas. Buenas Noches.

-Buenas noches cielo.

Subí las escaleras de 3 en 3, hasta llegar a la planta superior. Entre en el trastero, para buscar una mochila de acampada. Al encontrarla, me metí dentro de mi habitación. Cogi mi bañador, una camiseta junto a unos pantalones, y varías cosas más que pensé que serian necesarias. Las metí en la mochila, y la deje en el suelo.
Me estaba poniendo el pijama con la intención de dormir, cuando mi teléfono vibro. Era un mensaje, y era de Justin:

“Intenta descansar. Mañana será un día lleno de sorpresas, palabra de Bieber. Buenas noches princesa”

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