Narra Justin.
-¿Tú? ¿Gustarme?- empezó a reír - Dedícate al mundo de la comedia, que se te da muy bien.
Me cogió el mando a distancia de mi mano, y se sentó en frente mío.
-Bieber, empieza ya a hacer el trabajo si no quieres que mi padre se enfade.
Oficialmente era verano, y yo encerrado en la casa de mi profesor, que casualmente es el padre de la chica que me gusta. Empiezas bien el verano, Justin.
Narras tú.
Quizás sea demasiado dura con él, pero no lo puedo evitar. El no me gusta, él me encanta. Lo tiene todo y todo lo relacionado con el es perfecto. Aun así tiene un gran defecto: es un creído. Aun recuerdo la primera vez que nos conocimos. Era 5º de primaria. Llegaba nueva al colegio, y todo lo nuevo siempre resulta difícil. Llevaba hierros en la boca, siempre iba con el pelo recogido en una cola, y la timidez siempre me apoderaba y porque no decirlo; era una empollona. Justin, nunca me prestó atención. Solo venia a preguntarme por los deberes y seguramente ni se sabía mi nombre. Desde el primer día en que le vi, desde hace 5 años estoy enamorada de él. Ahora, la cosa se cambia. Es él quien va detrás mío, y no se lo iba a poner nada fácil, aunque me costara.
-_______ cariño, puedes mirar cómo va Justin, yo no puedo – Gritó mi padre des de la cocina.
-Claro papá.
No sé si lo he mencionado, pero mis padres están divorciados, yo y mi hermano Brandon hemos sufrido las consecuencias. Mi madre aun vive en la ciudad, pero no nos vemos tan a menudo como me gustaría.
-Aburre ver tu cara por aquí, Bieber. – Dije, sentándome a su lado- ¿Aun no has acabado?
-¡Vamos! Si se que te gusta verme por aquí. –Se acerco a mí, y me susurro al oído- ¿Quieres que me quede a dormir hoy contigo?
Eso me produjo un escalofrío. Intente que no se me notara, me levante y cogí el portátil de encima la mesa.
-Prefiero dormir con una mofeta, antes que contigo –Dije sentándome en el sillón.
-Ya he acabado. Sé que me vas a echar de menos, lo intuyo. – Dijo guiñándome el ojo- Que pases un buen verano.
-¿Qué vas a hacer este verano?- la curiosidad me invadía, y quería saberlo todo de él. - se rió - Me voy a quedar en la ciudad. ¿Y tú, niña de papa?
-También.
Este iba a ser el primer verano que iba a pasar con mi madre. Brandon se quedaría con papa, y yo me iría a casa de mi madre. Dos meses y medio en una casa diferente. No sabía cómo iba a afrontarlo.
-¿Has acabado verdad? Pues venga, largo.
-Yo también te echare de menos- respondió sin girarse.
Cerré la puerta, y rápidamente una sonrisa invadió mi cara. ¿Por qué tenía que ser tan perfecto?
-________, la cena! – escuche gritar a mi padre, desde la cocina.
-¿Y Brandon?
-Llegara tarde, tenía que trabajar.
Cenamos en silencio, yo seguía pensando en Justin, hasta que mi padre habló.
-Cariño, mama te vendrá a buscar a las 07:00. Ten echa la maleta.
-¿Tan temprano?
-Ya sabes cómo es tu madre, ella es quien pone las reglas.
Acabe de cenar, y subí hacia mi cuarto. Mi madre necesitaba estar más tiempo conmigo, y por eso este verano lo iba a pasar con ella.
Acabe de hacer la maleta, y puse el despertador a las 06:30.
*******
El despertador me dejo sorda, como de costumbre. Entre a la ducha pensando que iba a ponerme. Hacía tiempo que no la veía, y la echaba de menos. Me peine, me lave los dientes, me vestí ( http://www.polyvore.com/cgi/set?id=39495733&.locale=es)
Baje a bajo, mi padre ya no estaba y me había dejado una nota encima de las llaves.
“Siento tener que irme tan pronto, pero aun no estoy de vacaciones y tengo que trabajar. Brandon se ha ido también temprano. Pásalo bien con tu madre, y sobretodo diviértete. Te quiero”
Me guarde la nota en el bolsillo y escuche un claxon. Era ella. Cogí la maleta, las llaves y mi móvil.
Allí estaba ella, con la puerta del coche abierta, y una gran sonrisa invadía su cara.
-_______ cariño! No sabes cuánto te he echado de menos - decía mientras me daba un abrazo.
Hablamos durante todo el trayecto, hasta llegar a casa. Mi madre era juez, podría decir que no tenia problemas con el dinero. Y eso se notaba por el tipo de barrio donde vivía y la casa que tenia.
Entre en la casa, arrastrando la maleta. Era gigante, y estaba decorada, con muy buen gusto.
-¿Has desayunado?- Preguntó mirando el reloj.
-No, la verdad es que no me dio tiempo.
-Pues, sube a tu habitación a dejar la maleta, y cuando bajes estará todo preparado ¿vale? - dijo eufórica.
-Claro, mama. ¿Cuál es mi habitación?
- La segunda puerta, a la izquierda.
Subí, y busque mi habitación. Era enorme, con un gran ventanal. Tenía un balcón fuera. La habitación era de color morado, con los muebles de color blanco. Era perfecta. Salí al balcón. No es que tuviera muchas vistas, la verdad. Daba a los vecinos. Mire enfrente mío, y vi una casa idéntica a la de mi madre. Había una habitación, con un balcón. Estuve un rato atenta a la casa, hasta que vi movimiento dentro de la habitación. Un chico sin camiseta, se paseaba por allí dentro. Estaba de espaldas, pero se notaba que el chico estaba en forma. De repente el chico se giró, y alzó la vista.
No puede ser; pensé
¿De todas las personas que hay en el planeta, tenía que ser él?

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