viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 8


Narra Justin. 

______, estaba tirada en el suelo llorando, mientras Jonny la insultaba. Llegué a tiempo de que puediera suceder algo peor.

Corrí hacia Jonny y lo tiré al suelo, apartándolo de ______. Desconocía esa parte tan violenta de mi persona. Incluso, me sorprendió. Pegué a Jonny a más no poder. Me dolían los nudillos, pero seguía pegándole. Había tocado a mi bien más preciado; había tocado a ______, y eso no se lo permitía a nadie.

-¡Justin, para! ¡Déjalo, ya basta! – gritó _____, intentando levantarse.

Deje de pegarle, y me levante. Aun estaba furioso, pero no quería hacer sufrir a _______, más de lo que lo había hecho ya. Me acerque a ella, y la ayude a levantarse.

-Ven, vamos a otro sitio. No quiero verle la cara a este desgraciado – dije mirando a
Jonny, el cual se encontraba inconsciente en el suelo.

Cogí en brazos a ______ con intención de llevarla a casa hasta que vi que sangraba del labio, y pare en un banco. Me senté junto a ella, intentando ver si tenía más heridas.

-¿Qué te ha hecho ese capullo? – dije, secándole la sangre con un pañuelo de papel.

-Nada – Sollozó.

______ empezó a llorar. No sabía cómo reaccionar.

-Justin, me siento estúpida. Si no hubiese sido gracias a ti, no sé que me hubiera hecho… - dijo mirándome – ni yo te merezco, ni tú me mereces. Tú necesitas una chica que te sepa apreciar, y yo no lo he sabido hacer.

-Nunca me digas eso ¿vale? Todo ha sido culpa mía, y no quiero que te sientas mal. – Le cogí la mano – Eres la única que me hace sonreír, con solo mirarme. Y aunque quisiera, no podría separarme de ti. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, _______.

Vi como una pequeña sonrisa se le escapo, pero la retuvo. En ese instante, no quería nada más que ir donde estaba Jonny, y hacerle sufrir. Pero no lo hice por respeto a ella.

-Escúchame; deja de llorar – le cogí su cara, y se la alcé levemente - Nunca. Nunca más de voy a dejar ir. Te prometo, que nunca más te voy a hacer sufrir.

-Justin… no sé que decirte. – se deshizo de mi – no puedo confiar en ti, sabiendo que te mensajeabas con otra chica.

-me reí - ______, eres de lo que no hay.

-No tiene gracia, y lo sabes. ¿A caso de gustaría a ti que yo me enviara mensajes, con otro?

-Caitlin es mi prima.

Narras tú.

“es mi prima” esas palabras retumbaron durante unos cuantos minutos seguidos en mi cabeza. Me quede paralizada mirando a Justin, que me sonreía como si no pasara nada.

-¿Tt-tú p-pprima? – Tartamudee – Oh dios, Justin lo siento. Soy patética, lo se. Tenia que haberte dejado explicarte, y no lo hice. Me odio a mi misma…
Justin me tapo lo boca, para que parara de hablar.

-Ya está. Olvídalo, no ha pasado nada. – Empezó a reír – por lo menos sé que te importo.

Justin me ayudo a levantarme.

-Ahora vámonos. Es tarde, y tu madre a lo mejor ya ha llegado a casa.

-Lo siento…. – dije, apoyándome en él.

-Déjalo ya, ______. –Justin se giro, dándome la espalda – vamos, sube. No estás en condiciones para poder andar.

Subí a su espalda, con dificultad. Me dolía todo el cuerpo, y tenía mucho sueño. Deseaba que mi madre no estuviera en casa. No quería que me viera en ese estado.
Era muy tarde, y mi aspecto no era el mejor.

-¿Cómo vas a entrar a casa, sin llaves? – Preguntó, señalando mi portal - ¿Tu madre no deja alguna copia de seguridad a los vecinos?

Recordé que de pequeña, mi madre escondía un juego de llaves debajo de la maceta de la planta que teníamos en la puerta. Baje de la espalda de Justin, y mire debajo de la maceta. Mi madre no había cambiado sus costumbres, y aun escondía allí un juego de llaves.

Entre a casa y me fui directamente a mi habitación. Gracias a dios, mi madre aun no había llegado. Justin entro conmigo, para que no me sintiera sola. Me metí en la cama, sin cambiarme ni nada. Estaba demasiado cansada, y no era persona. Justin se sentó, mirándome.

-Lo siento – susurré – siento todo lo que ha pasado hoy.

-______, por favor. – Negó con la cabeza – deja de disculparte.

-¿Te vas a quedar, por lo menos hasta que llegue mi madre? – pregunté, esperando un si por respuesta.

- Aun que me gustaría, no puedo. – me besó en la frente – mañana te traeré tus cosas.

Que duermas bien, preciosa.

Vi como apagaba la luz al cerrar la puerta, dejando así la habitación a oscuras. No tardé en dormirme, y ni si quiera me di cuenta a qué hora llego mi madre.

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Debido a que no cerré la persiana, la luz del sol me despertó. Ya no me dolía tanto el cuerpo, incluso estaba mejor. Me dirigí a darme una ducha rápida. Al salir, y verme reflejada en el espejo, vi que tenía varios moratones y un corte en el labio. Aun recordaba lo que paso, perfectamente. Me vestí rápidamente, con lo que encontré y baje abajo para desayunar.

Mi madre estaba preparando el desayuno, eufórica como siempre.

-¡Buenos días cariño! – me dijo, dándome un beso – cuando ayer llegue, ya estabas dormida.

No le iba a contar nada de lo que ocurrió. Sería capaz de prohibirme ver a Justin, y era lo último que quería.

-Estaba cansada. ¿A qué hora llegaste?

-Creo que a las once o así. Ven, vamos a desayunar.

Me senté en la mesa, a su lado. Estaba muerta del hambre, y no me extrañaba. Cogí una tostada, y la unté con mantequilla.

-¿Qué vas a hacer hoy? – pregunté.

-Tengo la mañana libre. Podemos ir al centro comercial, que hay aquí cerca. – dijo, poniendo leche al café. – ¿qué te parece?

-Genial – le sonreí.

Acabé de desayunar y subí a mi cuarto, para cambiarme. Tenía ganas de estar un rato con mi madre. Era por eso que había venido a pasar las vacaciones aquí.

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Pasé unas horas fantásticas con mi madre. Me compré ropa nueva, y un vestido incluido. Mi madre, me dijo que algún día lo necesitaría. Llegamos a casa, un poco antes de la hora de comer.

-Me voy a trabajar – cogió un sándwich, un fue hacia la puerta – te he dejado dinero, por si vas a ir a algún sitio, o si te quieres pedir una pizza.

-Que tengas un buen día, mama. – le sonreí.

-Gracias cielo. – cerró la puerta.

Intente buscar algo que comer, pero no tuve suerte. Cocinar no era lo mío, y no quería quemar la casa. Así que pensé en Justin.

Subí a mi habitación, y salí al balcón. Aun tenía la persiana bajada, así que tendría que estar durmiendo. Cogí varias piedras, que había en una planta y las lancé hacia su ventana.
No estaba muy lejos, pero no lo bastante cerca. Y además, la puntería no era lo mío. Al fin, la persiana se movió y empezó a subir lentamente.

Justin salió al balcón, con una cara de dormido impresionante.

-Buenos días. – Me apoye en la barandilla, para verle mejor - ¿Hasta cuándo pensabas dormir?

-Si te soy sincero, hasta las dos o así. Estoy de vacaciones ¿recuerdas? – dijo, despeinándose.

-Ya. ¿Te apetece comer en casa?

-Tenía planeado dormir, pero no puedo rechazar nada que esté relacionado contigo.

-No tardes – me rei.

Entre a dentro. Aunque el me dijera que no pasaba nada, yo me sentía mal igual.

Busqué algo que ponerme. Me hacía ilusión, ponerme algo de lo que me había comprado. Así que vesti (http://www.polyvore.com/blue/set?id=40439965)
Me peine pensando que comeríamos. Baje abajo, a buscar alguna idea. Nada. No encontré nada. Fui al salón a mirar la TV.

Puse la Mtv, hablaban sobre Derek. Amaba a ese chico, tenía algo que lo hacía especial. Por eso, tenía tantas fans. Acababa de sacar nuevo disco, y estaba triunfando en todo el mundo. Justo en ese momento, pusieron mi canción favorita: Up.
Como estaba sola en casa, subí el volumen al máximo. Justo en el momento de mi motivación máxima, sonó el timbre y fui a abrir.

-¿Otra vez escuchando a este tío? – Hizo una mueca – no sé que le veis…

-Entra y calla – me reí.

Apagué la TV, y fui donde estaba el.

-Toma, tu ropa y tus cosas – me dio el bolso, y mi ropa en una bolsa de papel.

-Y bueno… ¿Qué vamos a comer? – dijo fregándose las manos.

-Ese es el problema, que no lo sé. Esperaba que tu sí.

-Vale. Mejor pidamos una pizza. – dijo sacando el móvil.

Mientras pedía la pizza, me dije en que ya no tenía el Iphone. No quería preguntarle donde estaba, me lo imaginaba.

-En nada la traen – me miro - ¿Qué hacemos de mientras?

-Yo estar contigo – le abracé – tu haz lo que quieras.

-¿Y si yo no quiero estar contigo? – se aparto de mi, riendo.

-Pues te jodes, y lo estas – le volví a abrazar, sin poder evitar reírme.

-Eres única, no eres como las demás – me retiro un mechón de pelo que me caía sobre la cara– y eso me encanta.

Me besó. Nunca, en mis ___ años había sentido, lo que él me había hecho sentir en un día. Necesitaba a Justin, más de lo que esperaba.

-¿TIENES PISCINA? – gritó, señalando el jardín

-¿Tu no? – pregunté.

-Te aseguro que si la tuviera, ya la hubieses visto.

Hacía un día perfecto para bañarse, así que se lo propuse.

-¿Te quieres bañar? – le pregunté.

-¿Quieres que me bañe sin bañador? – me agarro por la cintura – Acepto. Solo si tu, también te bañas sin.

-Siento quitarte la ilusión, pero si te quieres bañar lo harás con bañador. – me solté de él, y subí arriba – puedo darte un bañador de Brandon.
Justin me siguió, riéndose.

Entre el la habitación, donde dormía Brandon cuando se quedaba con mamá Abrí todos los cajones, hasta que encontré lo que buscaba: un bañador. Era negro y básico.

-Toma – le tire el bañador – cámbiate, yo te espero abajo.

Entre en mi habitación y me puse mi bikini (http://www.polyvore.com/joidsygfdshhk/set?id=40440861) rápidamente, y baje.

Deje la toalla en la tumbona, y me senté. Justin apareció de la nada corriendo, me cogió sin que tuviera tiempo a reaccionar, y se tiro conmigo en brazos al agua.

-Estás loco. –empecé a reír

-Lo intento – dijo tirándome agua.

Se acerco a mí, y me abrazo. Me subí a él, cruzando las piernas por detrás suyo a la altura de su cintura. De manera que yo quedaba un poco más alta que el.

-¿Sabes? Me arrepiento de haberte tratado tan mal estos años – dije despeinándolo – no he sido justa contigo, Biebs.

-¿Un poco tarde no? – dijo irónico – Me da igual. Ahora soy feliz, y eso es lo que importa.

Íbamos a besarnos cuando, oportunamente el timbre sonó.

-Voy yo – dije, saliendo del agua – debe ser el de la pizza, ahora vuelvo.

Salí de la piscina, y me puse una camiseta que había dejado encima la tumbona antes. Era el repartidor. Pagué lo que debía, y salí a fuera con la pizza en manos.

Justin había salido del agua, y estaba estirado, boca abajo en la tumbona. Deje la pizza en la mesa del jardín, y me estire encima de él.

-¿No quieres pizza? – le susurré al oído.

Justin se giro de manera que quedara yo debajo de él.

-Te quiero a ti – dijo, pícaro.

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