Narras tú.
Volví las cortinas con la mirada perdida. El chico que me gustaba me había visto hacer el inútil. En aquel momento quería desaparecer. Apague la música, y me vestí con lo que encontré. Decidí abrir la ventana, a ver si Justin estaba allí. No estaba. Quizás ahora piensa que me he enfadado; pensé. Iba a entrar, cuando vi que algo estaba saltando dentro de su habitación. Era él. Justin estaba bailando, sin música con solo la toalla puesta. Lo estaba haciendo a propósito para hacerme sentir mejor. No pude evitar reírme. Al verme, me saludo y salió al balcón.
-¿Lo ves? Bailo mejor que tú. –dijo apoyándose en la barandilla.
- No te lo niego. Es bastante…gracioso.
-¿Aun sigue en pie lo de esta tarde no?- preguntó indeciso- incluso, parece que va a llover.
-No lo dudes- le sonreí.
Pude escuchar como suspiraba de alivio y eso me hizo sentir especial.
-Nos vemos luego, no tardes- le dije, entrando a casa.
Vi como me sonreía y asentía a la vez. Cerré la ventana, y empecé a pensar que ponerme. Era mi primera “cita” con él, pero no estaríamos solos. No sabía quién era su pandilla. Soy una chica, que acostumbra a ir casi siempre con el mismo grupo de amigos. Y entrar en una nueva pandilla, dejando a lado mi timidez, sería un poco difícil.
Saqué toda la ropa de mi armario, para ver qué era lo más idóneo. Después de probarme 5 modelitos distintos, me vesti (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=39710452&.locale=es)
Eran las 16:30, en media hora me vendría a buscar. Me deje el pelo suelto, y me puse los zapatos. Justin tenía razón, parecía que iba a llover. Por si acaso cogí el paraguas, y lo metí en el bolso. Me senté en la entrada de casa, esperando que el timbre sonara de una vez.
Narra Justin.
Me vestí rápidamente. Íbamos a ir, al centro comercial. Ryan me había dicho que nos esperarían en la puerta de este, así que _______ y yo, iríamos todo el camino solos. Sin nadie que nos molestara. Me calcé mis Supra, y baje las escaleras para ir a buscar a _______. Selena estaba dormida en el sofá. Estaba mirando un documental, y se había quedado dormida. Me hizo gracia saber que Sel miraba documentales, no era propio de ella.
Cerré la puerta con cuidado de no despertarla, y me dirigí a casa de _______. Parecía que iba a llover. Era irónico, lluvia en verano.
Narras tú.
Estaba sentada jugando con el móvil, cuando sonó el timbre. El corazón me dio un bote. Decidí hacerlo esperar un poco, así que tarde en abrir la puerta. No quería parecer desesperada. Al fin la abrí, y… Allí estaba él. Con esa sonrisa irresistible que volvía a todas loca, y yo era una de las que sucumbía a su efecto.
Narra Justin.
Abrió la puerta, y allí estaba ella. Preciosa como siempre. Diferente a todas las demás. La única que tenía el poder de exaltarme el corazón. La chica de mis sueños.
Narras tú.
Sonreía como una estúpida, no podía evitarlo.
-Hola- dijo Justin mientras me daba su mano -¿Nos vamos?
-Sí, claro – le sonreí.
Andamos un rato en silencio. Mi estomago había desarrollado mariposas. Odiaba esas estúpidas mariposas.
-¿Y tus amigos? - pregunte para romper el hielo.
-Nos esperan en el centro comercial – dijo sin mirarme – tranquila, les caerás bien.
Andábamos a paso lento. No nos habíamos alejado mucho del barrio. De repente empezó a llover.
Suerte que había cogido el paraguas; pensé.
Saqué el paraguas del bolso, con intención de abrirlo. Justin me miro sorprendido.
-¿En serio? ¡Vamos, _______! Si solo es agua – dijo debajo de la lluvia. Se estaba empapando.
-No me gusta la lluvia, la odio – dije suspirando.
Al decir esto, Justin me cogió el paraguas de la mano, y empezó a correr.
Narra Justin.
Abrió la puerta, y allí estaba ella. Preciosa como siempre. Diferente a todas las demás. La única que tenía el poder de exaltarme el corazón. La chica de mis sueños.
Narras tú.
Sonreía como una estúpida, no podía evitarlo.
-Hola- dijo Justin mientras me daba su mano -¿Nos vamos?
-Sí, claro – le sonreí.
Andamos un rato en silencio. Mi estomago había desarrollado mariposas. Odiaba esas estúpidas mariposas.
-¿Y tus amigos? - pregunte para romper el hielo.
-Nos esperan en el centro comercial – dijo sin mirarme – tranquila, les caerás bien.
Andábamos a paso lento. No nos habíamos alejado mucho del barrio. De repente empezó a llover.
Suerte que había cogido el paraguas; pensé.
Saqué el paraguas del bolso, con intención de abrirlo. Justin me miro sorprendido.
-¿En serio? ¡Vamos, _______! Si solo es agua – dijo debajo de la lluvia. Se estaba empapando.
-No me gusta la lluvia, la odio – dije suspirando.
Al decir esto, Justin me cogió el paraguas de la mano, y empezó a correr.
-Pues acostúmbrate a ella- le escuché decir, riendo.
-¡Justin devuélvemelo! – grite corriendo detrás suyo.
-¡Justin devuélvemelo! – grite corriendo detrás suyo.
Al fin le alcancé. Estaba empapada, y el también.
-¿Lo quieres? – me preguntó desafiante.
Cada vez llovía más y más fuerte. Era la típica tormenta de verano. Le cogí el paraguas de la mano, y me acerque a él.
-Veo que soy más rápida que tú. – dije echando a correr.
La calle estaba desierta, no se escuchaba nada más que nuestros pasos, y la lluvia caer. Justin me alcanzó, y me cogió por la cintura alzándome hacia arriba.
-¡Te tengo! – grito – ¿Ahora quien es más rápido que quien?
Yo no paraba de reír, hasta que me bajo al suelo. Quedamos frente a frente, sin decir nada. En ese instante, nada me importaba, nada me importaba excepto el. Éramos él, yo y la lluvia, nada más. Justin dio un paso adelante y me abrazó. Podía escuchar, perfectamente los latidos de su corazón. Deseaba poder estar así, el resto de mi vida, sin nada que nos separase. De repente se separo de mí, y me besó...
-¿Lo quieres? – me preguntó desafiante.
Cada vez llovía más y más fuerte. Era la típica tormenta de verano. Le cogí el paraguas de la mano, y me acerque a él.
-Veo que soy más rápida que tú. – dije echando a correr.
La calle estaba desierta, no se escuchaba nada más que nuestros pasos, y la lluvia caer. Justin me alcanzó, y me cogió por la cintura alzándome hacia arriba.
-¡Te tengo! – grito – ¿Ahora quien es más rápido que quien?
Yo no paraba de reír, hasta que me bajo al suelo. Quedamos frente a frente, sin decir nada. En ese instante, nada me importaba, nada me importaba excepto el. Éramos él, yo y la lluvia, nada más. Justin dio un paso adelante y me abrazó. Podía escuchar, perfectamente los latidos de su corazón. Deseaba poder estar así, el resto de mi vida, sin nada que nos separase. De repente se separo de mí, y me besó...

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